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Este próximo Día de Padres celebramos el amor incondicional de papá.Cuando nos convertimos en madres y padres es cuando entendemos a los nuestros. La paternidad vale la pena. Hoy estoy muy feliz de anunciar que me he unido a Gerber para celebrar de que la paternidad vale la pena y nuestros momentos #growingupgerber. Nuestros artículos favoritos de Gerber son sus “onesies” o kimonos y los paños.

Hoy le he pedido a mi amado esposo que comparta sus momentos favoritos en la paternidad. Sobre la maternidad se habla mucho y a veces hablamos muy poco sobre la paternidad. Ellos son igualmente importantes que nosotras. Así que les presento a mi esposo:

“Cuando supe que iba a ser padre, tenía muchas emociones encontradas. Temor a la gran responsabilidad a la que me enfrentaba, muchas preguntas en mi mente de cómo debía ser un padre responsable. Al saber que iba a ser padre de una princesa, me llegaron mil pensamientos hermosos a mi mente.  Me sentí muy feliz y emocionado por ello, ya que en toda mi familia sobre abundan los varones.  Durante el embarazo de mi esposa me encargué de educarme y leer junto a ella para conocer a la gran responsabilidad que nos enfrentábamos. La noche en que mi hija nació fue una de muchos retos y alegrías. Pude ser parte de todo el proceso. Al recibir a mi princesa en mis manos, mis ojos se inundaron de lágrimas por la gran emoción que pude sentir. Tan pronto recibí ese dulce ángel en mis manos pude entender lo que es el amor de un padre. Durante este proceso de ser padre he aprendido a darle importancia a lo que merece, amar a un ser a siegas, desvelarme por un motivo justo, llegar temprano del trabajo para ver esa dulce sonrisa que me espera al llegar, comprender el refrán “cuando seas padres entenderás”. Hoy día puedo decir “Valió la Pena Esperar”. La paternidad es una responsabilidad sin manual, pero si con instinto. Vale la pena el ser pacientes, el aprender a ser padres responsables. Cada minuto que paso con Maia Sofía para mí como padre valen una eternidad, cada sonrisa, cada carcajada y cada dulce mirada me hace pensar que valió la pena esperar, el sacrificarme día a día por ofrecerle lo mejor a nuestra familia. Te Amo Eternamente amada hija”

Cuando tenemos noches largas que no parecen acabar, cuando no podemos terminar las tareas del hogar a tiempo y cuando las canastas de ropa limpia para doblar no parecen terminar, al final todo valdrá la pena.