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Maia a sus 7 meses comiendo su primera comida: calabaza.

      La alimentación humana puede ser un poco compleja. Cuando se trata de un infante ¿Qué tan difícil puede resultar? Si se estudia con detenimiento nos podemos dar cuenta de que sí es compleja al igual que la de los adultos. La alimentación principal de un infante es la leche materna o su sucedánea. La Academia Americana de Pediatría y La Organización Mundial de la Salud recomiendan la introducción de alimentos sólidos complementarios a partir de los 6 meses,

      ¿Qué debo darle de comer a mi bebé, cómo y cuándo? Es una pregunta que al menos la mayoría de los padres se habrán hecho. Podemos escuhar a alguien que nos diga “a mí me criaron así y estoy bien” o “A mis hijos les di aquello y están muy bien”. Pero debemos tener en cuenta que debemos proteger al bebé y evitar que sea el verdadero perjudicado.

       La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la alimentación complementaria como: “el acto de recibir alimentos sólidos o líquidos (excepto medicamentos) diferentes a la leche, durante el tiempo que el lactante está recibiendo leche materna o fórmula infantil”. El comienzo de los alimentos sólidos implica un periodo de transición en el lactante entre la leche y la alimentación sólida. Esto requiere un proceso complejo y gradual donde los sistemas neuromusculares, renal, digestivo e inmunológico del infante necesitan una madurez necesaria.

      Diferentes sociedades relacionadas a la salud señalan que los lactantes están listos a recibir alimentos distintos a la leche a partir de las 16 y 27 semanas de vida. Sin embargo, la Academia Americana de Pediatría (AAP) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan lactancia materna exclusica durante los primeros seis meses. Cuando un infante está listo para aceptar alimentos sólidos muestra ciertos indicios, estos pueden ser: se puede sentar solo, abre su boca cuando mira que la cuchara viene hacia la boca, hace movimientos como si masticara, disminuye la cantidad de saliva, entre otras.

     Al nacer el bebé ya posee reflejos de succión y deglución. La capacidad para degluir alimentos puede aparecer alrededor del cuarto a sexto mes. El bebé también posee el reflejo de extrusión, esto significa que expulsa hacia fuera con la lengua los objetos o alimentos que entran a su boca. Este reflejo desaparece alrededor del cuarto mes. Es por esto que se recomienda que la introducción de sólidos se comienze cuando el bebé tenga control del cuello y del tronco (sentarse solo). El bebé está listo una vez el reflejo de extrusión desaparezca y pueda sostener su cabeza y sentarse con ninguna ayuda.

     Alrededor de los cuatro a seis meses el sistema gastrointestinal se fortalece. El intestino crea una especie de “barrera” y evita la entrada de alergenos alimentarios. La cantidad de enzimas aumenta y esto facilita la digestión y absorción protegiendo de intolerancias alimentarias. El sistema renal es otro que se fortalece para el comienzo de la introducción de sólidos. Cercano a los seis meses el riñon llega a su mayor estado funcional idóneo para manejar una carga de solutos más elevada.

     Algunos de los objetivos de la alimentación complementaria son: contribuir con el desarrollo del aparato digestivo, suplementar nutrientes suficientes, enseñar a distinguir sabores, colores, texturas y temperaturas diferentes, entre otras. La introducción de sólidos no es para reemplazar la leche. Sea leche materna o sucedáneo de la leche ese será su alimento principal hasta el año.

     Algunas de las consecuencias de la introducción de sólidos temprana son: puede interferir con la alimentación al pecho, aumento de enfermedades respiratorias, alergias y obesidad. A su vez también una introducción tardía de alimentos sólidos puede traer como consecuencia: deficiencias nutricionales, crecimiento lento, rechazo a los sólidos y trastornos del lenguaje.

     En estudios que se han realizado se encontró que uno de los factores por los cuales las madres introducen alimentos sólidos temprano es porque el pediatra les dio el visto bueno (fuente). Nosotros como padres también debemos hacer nuestra parte y educarnos nosotros mismos para tomar decisiones informadas. Lamentablemente algunos proveedores de la salud no dan recomendaciones en acorde a la información nueva y actualizada. Las industrias de alimentos infantiles mueven mucho dinero por lo que muchos promueven la introducción de sólidos temprana pero no es lo mejor para bebé. Los famosos “baby food” de frascos que conseguimos en el supermercado pueden dificultar la transción a la comida familiar o regular debido a su diferente gusto y textura.

     La introducción de sólidos es una etapa emocionante no solo para bebé sino también para su familia. Respetemos esos indicios que marcan que nuestro bebé está listo. Disfrutemos con ellos esas nuevas experiencias de conocer algo nuevo y grabémonos esos recuerdos en nuestros corazones. El tiempo pasa volando.

Referencias:

Cornish, A.  (2013).  Survey: Parents risk babies health by feeding them solid food too early. All things considered. Recuperado de http://www.npr.org/2013/03/25/175293864/survey-parents-risk-babies-health-by-feeding-them-solid-food-too-early

Daza, W. & Dadán, S.  (2007).  Alimentación Complementaria en el Primer Año de vida. Programa de Educación Continua en Pediatría (precop), 8(4), 18-27.

La Liga de la Leche.  (2008).  Introducción de la alimentación complementaria en el bebé amamantado. Recuperado de http://laligadelaleche.eu/wp-content/uploads/alimentacion_complementaria.pdf

Parilla, A.  (2007).  Introducción de alimentos sólidos en el bebé lactado. Recuperado de http://www.draparrilla.com/boletin/mayo2007.pdf

Rubio, M.  (2011).  Desde la lactancia materna al destete y alimentación en la infancia y la adolescencia: ¿Qué estamos haciendo?, ¿Qué hay de nuevo?.  Revista Pediatría Atención Primera, 13(20).

Yarka, M.  (2010).  Comenzar a comer alimentos sólidos: Guía nutricional para bebés  y niños de 6 a 18 meses de edad. Recuperado de http://www.foodinsight.org/articles/comenzar-comer-alimentos-solidos-guia-nutricional-para-bebes-y-ninos-de-6-18-meses-de-edad

Lectura adicional:

Alimentación complementaria– OMS

Señales de que un bebé está listo para alimentos sólidos– AAP

Lactancia materna– OMS

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